sábado, 23 de noviembre de 2019

SI ES PRIVADO, NO LO COMPARTAS


Un buen docente debe estar formado en competencias digitales para así poder informar a sus alumnos de todos los riesgos y beneficios al utilizar un aparato electrónico.
De las veintiuna competencias digitales que hay, creo que una de las más importantes que debe conocer un maestro es Protección de datos personales y privacidad. Enseñando a sus alumnos así a proteger sus datos personales y su privacidad en el mundo digital.


A continuación, os muestro las competencias digitales que existen y de lo que se encarga cada una, para así conocer más nuestros límites.




Hoy en día creo que falta mucha información sobre cómo protegernos cuando accedemos a internet. A través de los centros educativos sería adecuado que facilitasen a los alumnos información de cómo gestionar sus datos.
Las políticas de privacidad de numerosas páginas son la manera de evitar inconvenientes futuros. Vivimos tan rápido que no nos solemos parar a leerlo porque no creemos en lo que realmente supone. También están las cookies, que son archivos informáticos que se quedan en nuestro dispositivo tras aceptarlas, y a través de ella saben nuestros datos personales: si has buscado un viaje a Méjico te mostrarán promociones sobre ello, y así con cualquier información.
Si aprendemos a gestionar correctamente nuestros datos en internet, también nos será más sencillo recuperarlos en caso de perdida.

En algunos centros de uso público cómo los hospitales, han tenido que cambiar la forma de llamar al enfermo por la ley de protección de datos. Nadie tiene porque saber, si no queremos, nuestro nombre y nuestros apellidos. Actualmente, cuando acudes al centro médico pasas tu tarjeta médica y te asignan un número de orden y será la forma en la que te llamen a la consulta.
En resumen, la protección de datos nos define nuestros derechos y nuestros deberes como usuarios de nuestros datos en internet. 

A continuación, os facilito un enlace para que veáis realmente como mejorar en ello:



Otro punto para tener en cuenta serían las redes sociales. A menudo colgamos en ellas información que puede usarse en nuestra contra. El típico estado de ''estoy de vacaciones'', acompañado de una foto, podría atraer a ladrones a robar en nuestra casa, ya que le hemos avisado que no hay nadie.
Una de las novedades que enseñan actualmente en las redes sociales muchos rostros conocidos son los house tour (visitas por sus casas). Si realmente analizaran los riesgos que puede provocar esto, no creo que volvieran hacerlo nunca. 
Al mostrar nuestro hogar estamos enseñado lo que tenemos, cómo lo tenemos, dónde lo tenemos… damos continuamente pistas de nuestra vida y la de los nuestros. 


Los límites de privacidad los hemos quebrantado nosotros mismos.
También otro punto a analizar es colgar fotos de menores no respetando su derecho a la intimidad y su deseo de decisión. Hemos pasado de un extremo al opuesto.
Hemos llegado a pasar datos bancarios por aplicaciones que se pueden copiar y usarlos en contra nuestra.
En ocasiones, cuando en el teléfono móvil usamos continuamente la ubicación, puede afectar a nuestra intimidad. Todos hoy en día necesitamos información sobre ello y más con los peligros a los que nos exponemos diciendo dónde estamos en cada momento.
Lo medios de comunicación nos proporcionan información sobre los peligros de sobreexponernos en las redes sociales:



¿Dónde acaba nuestra privacidad? En el momento que tienes redes sociales y subes una foto, vídeo o audio, ya deja de ser tuyo. Aunque después lo elimines, los datos residuales permanecerán siempre en internet.
Hoy en día los expertos nos dicen que por mucho que eliminemos la opción de ubicación en los dispositivos, las grandes empresas tienen otras maneras de saber nuestra ubicación.
¿Dónde empieza y dónde termina nuestra privacidad?
 

Los mejores momentos son los que no compartimos en internet. Los recuerdos que generan sonrisas, lágrimas de felicidad o de tristeza, abrazos, besos…
Dejemos de mostrar en las redes que todo va bien, que todo es maravilloso. 
No queramos engañar a nadie. Seamos naturales y dejemos de preocupar por si gustamos al resto.
Haz tuya tu privacidad y tus momentos personales.  

Os facilito un vídeo en el cual observamos los riesgos de exponer nuestros datos en internet y en especial en las redes sociales. Protejámonos y compartamos nuestros momentos íntimos con personas. 
 


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