Cuando hablamos de consumo tecnológico saludable nos referimos a las decisiones que tomamos sobre el consumo y que repercuten a nuestra salud y seguridad física. Realmente no le damos la importancia tan grande que tiene.
Nuestra
sociedad vive un momento en el que el consumismo está en auge y no somos, en
muchos casos, conscientes de las repercusiones. Si pensamos en las edades más
moldeables, como la adolescencia, observamos que su consumo tecnológico cada
vez es mayor. Esto se puede deber a que no hemos recibido suficiente educación
sobre ello.
Nuestro
tiempo libre se ve lleno de momentos de ocio compulsivo. Compramos videojuegos,
teléfonos, televisiones, tablets… y todo esto nos aleja de socializar,
relacionarnos con el entorno. Pasamos a ser pantallas hablando con pantallas,
no hay sentimiento ni implicación.
Una
ética de consumo sería la forma de educar en la manera de realizar los gastos,
sabiendo lo que es necesario y construyendo una serie de puntos en los que
argumentar la forma de consumir.
Si indagamos
sobre el gasto mundial para fabricar un móvil, un ordenador, una tablet… nos
daríamos cuenta del problema tan grande que existe. La mayoría de estos
aparatos tienen entre sus componentes coltán, un material que se consigue en
países en vías de desarrollo y que la forma de obtenerlo en muchos casos no es
para nada ética. Las condiciones de los trabajadores que lo consiguen son
inexistentes, en ocasiones mueren a la hora de extraerlo.
Para
que estemos más informados de dónde procede el coltán y cómo se extrae os dejo
este artículo tan interesante:
Estamos
poniendo en juego la vida de personas por cambiar al último modelo que acaba de
salir para no estar pasados de moda.
Por
ello mismo debemos reciclar nuestros aparatos, darles más uso, no cambiarlos inmediatamente
porque ha salido un modelo superior. Las materias primas con las que se
realizan tendrán un fin y por ello debemos tener un consumo responsable y
reciclarlos en la manera de lo posible.
La
reducción del consumo digital empieza desde las familias. Cuando en ocasiones
unos padres proporcionan una pantalla a un niño para que se distraiga, estamos
mostrando al niño un ocio del que no es consciente y el cual repercutirá en su
salud. Si en vez de eso le damos juguetes, realizamos salidas en familia a la
naturaleza, a visitar una ciudad, un museo… estaremos mostrando al niño
diversas formas de ocio y de consumismo saludable. Esto nos llevará a reducir
el excesivo uso de las tecnologías digitales.
Los
estudios realizados nos indican que no debemos proporcionar ninguna pantalla
los dos primeros años de vida a los niños. Puede sonar imposible o muy
complicado, ya que lo natural es dársela actualmente, pero generamos una
necesidad que no existía.
Las
grandes empresas tecnológicas tienen profesionales que controlan la forma de
consumir del ser humano para que sus necesidades tecnológicas cada vez sean
mayores. La obsolescencia programada es la vida útil que tienen los
dispositivos y que las empresas configuran para que su vida sea cada vez más
corta. Esto genera la necesidad de tener que actualizar nuestros elementos
tecnológicos cada vez más a menudo.
Estamos
destruyendo el medio ambiente y el aumento del consumo tecnológico ayuda a
ello. Actualmente contribuye en un 2% al deterioro del planeta.
Seamos
conscientes de la repercusión que estamos creando. Animo a todas las personas a
proporcionar otros medios de ocio y tiempo libre a los menores que tengan
cerca. Si educamos en un consumo tecnológico responsable, volveremos a abrir
los puentes de relaciones personales cerrados, evitaremos discusiones
familiares innecesarias, fomentaremos la creatividad, el libre pensamiento, la
autocrítica, la necesidad de asombrarse por aprender cosas nuevas…
Para
que nos sea más fácil llegar a mejorar la situación os dejo un enlace que nos
da consejos básicos para fomentar el consumo saludable en nuestro entorno.
Está
claro que educar tecnológicamente podemos realizarlo en los menores o en las
personas que tengamos a nuestro alrededor, pero debemos comportarnos de la
misma manera. No podemos hablar de lo perjudicial que es y el estar enganchados
a ello. Como ocurre en la vida, el exceso en nuestras acciones es perjudicial.
Con
todo esto quiero manifestar que si hacemos un uso tecnológico responsable nos
enriqueceremos y ampliaremos horizontes.
La
tecnología debería ser una ayuda, no una necesidad. A continuación, os dejo un
vídeo muy explicativo. Todos actualmente parecemos robots a los que nos han
abducido las grandes tecnologías.
Espero
que reflexionemos sobre ello y mejoremos nuestra sociedad tecnológica.
Os muestro en un vídeo sobre el que deberiamos reflexionar:
Apostemos
por un uso tecnológico saludable y un consumismo sano.



No hay comentarios:
Publicar un comentario